Como poner limites equilibrados

Cómo ponerme límites equilibrados

Una obligación es una exigencia establecida por la autoridad, y las obligaciones son el fruto de unas normas.

Estamos rodeados de normas sociales, morales, jurídicas, laborales…y luego están otro tipo de normas: las personales.

Las normas personales son las que a través de nuestra propia autoridad nos hemos impuesto a nosotros mismos, y hasta aquí sin problema, el tema se complica cuando esas normas que nos hemos puesto en vez de ser para nuestro beneficio nos perjudican.

Para poder poner límites sanos y firmes en tus relaciones tienes que comenzar por ti misma.

Tú tienes tu propia autoridad interna que vela por tu bienestar y es ella quien te pone límites para protegerte, cuidarte y ayudarte a desarrollarte de una forma satisfactoria.

¿Quiere saber cómo es tu autoridad interna?

Vamos a ello: ¿Qué sientes cuando oyes la palabra autoridad? ¿lo sientes como algo natural? ¿lo rechazas? ¿lo sientes como algo importantísimo? ¿no lo tienes claro?

Dependiendo de tu respuesta así serán tus límites: Muy amplios, muy estrechos, ambiguos o en equilibrio.

Vamos a ver cada tipo y cómo se relaciona con tu autoridad interna:

LIMITES DEMASIADO AMPLIOS

Estos son fruto de un rechazo a la autoridad y una devoción por la libertad.

Con el objetivo de lograr cada día más libertad mediante la extinción de la autoridad lo que obtenemos es precisamente lo contrario, al no permitir a nuestra autoridad interna hacer su trabajo y mostrarnos nuestros límites el resultado es una inhibición de nuestra libertad, cada vez más restringida.

El resultado de este tipo de límites suele ser mucha confusión e impotencia.

Un ejemplo:

En el tema de “lo que piensan los demás de mi”, si no permites a tu autoridad interna que te marque el límite de que tus pensamientos son tuyos y que los de los demás son suyos, te enredarás con pensamientos que nada tienen que ver contigo; En cambio si tu autoridad te muestra el límite tendrás muy claro hasta donde puedes ejercer tu libertad y así vivir con mayor bienestar.

LIMITES DEMASIADOS ESTRECHOS

Estos son fruto de un exceso de importancia a la autoridad y al control, a cambio de restringir tu libertad.

Con el objetivo de tener todo bajo control lo que hacemos es obligar a nuestra autoridad interna a limitar cada acción que realicemos, dejando muy poco espacio para la libertad, ya que relacionamos libertad con peligro.

Es el miedo a lo desconocido, al misterio y a lo que está fuera de nuestro control lo que hace que sobrecarguemos de trabajo a nuestra autoridad interna día y noche, el resultado de éste tipo de límites suele ser mucho cansancio.

Un ejemplo:

En el tema de “Dejar un trabajo insatisfactorio por otro que te guste”, si tus límites son demasiado estrechos tu autoridad interna no te dejará dar pasos hacia adelante porque no conoce el camino y necesita conocerlo para poder controlarlo, para ello te irá marcando límites estrechos que te mantengan en el mismo lugar en el que estás.

LIMITES AMBIGUOS

Estos son fruto de la duda y de la indecisión. Hay veces que apruebas a tu autoridad interna y otras veces la rechazas, como consecuencia de esto tu autoridad ya no sabe qué hacer y dependiendo de tu estado de ánimo te marca límites o los ignora.

Aprender a tomar decisiones ayudará a tu autoridad interna a centrarse y tener claro que hacer en cada situación. Es decir ser capaz de definir tu zona de libertad (hasta donde llega= límites).

Un ejemplo:

En el tema de “Comer de forma más saludable”, si no has tomado una decisión acerca de este tema, tu autoridad interior no lo tendrá claro y lo que ocurrirá será que dependiendo de tu estado de ánimo te alimentarás de una forma o de otra; En el momento que tomes una decisión firme y clara no habrá lugar para la duda y la ambigüedad.

LIMITES EN EQUILIBRIO

Estos son fruto de una aceptación de tu autoridad y tu libertad. Ambas caras de una misma moneda que si lo piensas detenidamente te darás cuenta de que no pueden existir la una sin la otra.

Tu autoridad te marca los límites dentro de los cuales puedes explorar y experimentar tu libertad, en cada acción que realizamos hay límites, podemos ser conscientes de ellos o no, pero haberlos los hay.

En vez de darte un ejemplo, te animo a hacer el ejercicio de identificar los límites que tu autoridad interna te está marcando en una situación que te produzca bienestar, elige una situación en la que te sientas satisfecha y pregúntate:

¿En esta situación mi autoridad interna qué limite me está marcando? ¿dónde está el tope? ¿qué es lo que no me puedo saltar?

¿Y cuál es mi zona de libertad? ¿qué puedo explorar y experimentar?


Transitando por el camino del Empoderamiento personal me he dado cuenta de lo importante que es conocer nuestros límites para poder ampliar y disfrutar de nuestra zona de libertad, a través de nuestra autoridad interna.

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