la libertad en el amor

Libertad en el amor

Buscar amor, aferrarnos a él o echarlo de menos es el principio de una vida basada en el miedo.

O sientes amor o sientes miedo.

El amor es maravilloso, excepto cuando nuestro objetivo es encontrarlo.

Te explico…

  • Si crees que necesitas a alguien mucho mucho mucho…,
  • Que no podrías sobrevivir sin esa persona, ya sea tu pareja, ex-pareja, madre, padre, hijo, hija…
  • Que si te faltaran no lo superarías, no estas sintiendo amor sino miedo a perderlo.

¿lo ves? miedo a perderlo…cuando sientes la emoción de amor dentro de ti no hay cabida para el rechazo, ni el miedo, lo que sientes es apertura, satisfacción y alegría.

Respecto a una persona puedes sentir amor en un momento y miedo en otro, saber diferenciarlo es básico para no caer en un amor prisionero, ¿y quién es la persona que lo siente? pues efectivamente ¡tú!

El amor o miedo que sientes está en ti.

Son tus juicios y percepciones de lo que ves en otros lo que te hace sentir amor o miedo.

Esto se llama responsabilidad personal, a través de la otra persona puedes conocer tu forma de ver.

La necesidad de amor y el amor no son compatibles, o amas o necesitas, o vives desde el amor o desde la carencia.

Los niños necesitan de amor externo porque ellos aún no han desarrollado todas las capacidades necesarias para madurar.

Ellos necesitan modelos de personas que se amen para poder imitarlos y  así aprender a dárselo a ellos mismos de adultos, esto es un proceso que va de la dependencia hacia la independencia.

Nunca es tarde para alcanzar la madurez que te permite compartirte con los demás desde tu independencia emocional.

¿Y quién dice cuál es la edad de madurez? pues tú misma, cada persona tiene la suya y sólo tú tienes el poder de elegir tu madurez.

Si te reconoces en estas palabras, respira tranquila y sólo observa lo que sientes, acéptalo, no lo juzgues, ya que juzgarlo te llevará de cabeza a una etapa infantil, en cambio aceptarlo y mirar hacia delante te acercará a la independencia emocional.

Ahora te invito a leer estas necesidades que quizás expreses a las personas que amas.

La lista sería interminable, así que he tomado unas cuantas a modo de ejemplo.

Lo importante es que las leas y te quedes con las que sean tuyas, de hecho si no aparece ninguna tuya, piensa en qué es lo que le dices a (tu pareja, madre, hijos…) que necesitas de ellos y escríbetelo.

LISTA DE NECESIDADES QUE EXPRESAMOS A LAS PERSONAS QUE AMAMOS.

NECESITO QUE :

  • “me digas lo que estás pensando”
  • “no me dejes nunca”
  • “confíes en mi”
  • “me creas”
  • “sonrías”
  • “me escuches”
  • “estés disponible”
  • “duermas conmigo”
  • “me cuides”
  • “estés de acuerdo conmigo”
  • “veas que no tienes razón”
  • “te des cuenta de que necesito…”
  • “seas más sensible”
  • “cambies la música”
  • “me dejes mi espacio”
  • “estés aquí y me hagas caso”
  • “tengas paciencia conmigo”
  • “tengas aspiraciones en la vida”

Para comenzar el camino de la independencia emocional y el verdadero amor, elige una de esas necesidades y haz esto:

Lo que le estás reclamando a la persona que amas, reclámatelo a ti misma.

Un ejemplo:

Imagina que has elegido “necesito que tengas aspiraciones en la vida”,

Bien, pues dítelo a ti misma y deja en paz a la persona que amas.

¿Cómo? pues transformándolo en esto “necesito tener aspiraciones en la vida”.

El conocimiento que estas leyendo tiene un valor infinito, incalculable, observa que este cambio de mentalidad te permite crecer en amor y libertad.

Recuerda que tanto el miedo como el amor están en ti, y que si reduces el nivel de miedo crecerás en amor y libertad.

Si quieres profundizar más en el tema, aprende con el curso online “MENOS MIEDO Y MAS AMOR”.

¿Alguna aportación? Déjame tus comentarios y dudas aquí abajo y te contestaré encantada;

Ayúdame a compartir este mensaje compartiéndolo con los botones de abajo en las redes sociales. ¡Gracias por estar ahí!

Como poner limites equilibrados

Cómo ponerme límites equilibrados

Una obligación es una exigencia establecida por la autoridad, y las obligaciones son el fruto de unas normas.

Estamos rodeados de normas sociales, morales, jurídicas, laborales…y luego están otro tipo de normas: las personales.

Las normas personales son las que a través de nuestra propia autoridad nos hemos impuesto a nosotros mismos, y hasta aquí sin problema, el tema se complica cuando esas normas que nos hemos puesto en vez de ser para nuestro beneficio nos perjudican.

Para poder poner límites sanos y firmes en tus relaciones tienes que comenzar por ti misma.

Tú tienes tu propia autoridad interna que vela por tu bienestar y es ella quien te pone límites para protegerte, cuidarte y ayudarte a desarrollarte de una forma satisfactoria.

¿Quiere saber cómo es tu autoridad interna?

Vamos a ello: ¿Qué sientes cuando oyes la palabra autoridad? ¿lo sientes como algo natural? ¿lo rechazas? ¿lo sientes como algo importantísimo? ¿no lo tienes claro?

Dependiendo de tu respuesta así serán tus límites: Muy amplios, muy estrechos, ambiguos o en equilibrio.

Vamos a ver cada tipo y cómo se relaciona con tu autoridad interna:

LIMITES DEMASIADO AMPLIOS

Estos son fruto de un rechazo a la autoridad y una devoción por la libertad.

Con el objetivo de lograr cada día más libertad mediante la extinción de la autoridad lo que obtenemos es precisamente lo contrario, al no permitir a nuestra autoridad interna hacer su trabajo y mostrarnos nuestros límites el resultado es una inhibición de nuestra libertad, cada vez más restringida.

El resultado de este tipo de límites suele ser mucha confusión e impotencia.

Un ejemplo:

En el tema de “lo que piensan los demás de mi”, si no permites a tu autoridad interna que te marque el límite de que tus pensamientos son tuyos y que los de los demás son suyos, te enredarás con pensamientos que nada tienen que ver contigo; En cambio si tu autoridad te muestra el límite tendrás muy claro hasta donde puedes ejercer tu libertad y así vivir con mayor bienestar.

LIMITES DEMASIADOS ESTRECHOS

Estos son fruto de un exceso de importancia a la autoridad y al control, a cambio de restringir tu libertad.

Con el objetivo de tener todo bajo control lo que hacemos es obligar a nuestra autoridad interna a limitar cada acción que realicemos, dejando muy poco espacio para la libertad, ya que relacionamos libertad con peligro.

Es el miedo a lo desconocido, al misterio y a lo que está fuera de nuestro control lo que hace que sobrecarguemos de trabajo a nuestra autoridad interna día y noche, el resultado de éste tipo de límites suele ser mucho cansancio.

Un ejemplo:

En el tema de “Dejar un trabajo insatisfactorio por otro que te guste”, si tus límites son demasiado estrechos tu autoridad interna no te dejará dar pasos hacia adelante porque no conoce el camino y necesita conocerlo para poder controlarlo, para ello te irá marcando límites estrechos que te mantengan en el mismo lugar en el que estás.

LIMITES AMBIGUOS

Estos son fruto de la duda y de la indecisión. Hay veces que apruebas a tu autoridad interna y otras veces la rechazas, como consecuencia de esto tu autoridad ya no sabe qué hacer y dependiendo de tu estado de ánimo te marca límites o los ignora.

Aprender a tomar decisiones ayudará a tu autoridad interna a centrarse y tener claro que hacer en cada situación. Es decir ser capaz de definir tu zona de libertad (hasta donde llega= límites).

Un ejemplo:

En el tema de “Comer de forma más saludable”, si no has tomado una decisión acerca de este tema, tu autoridad interior no lo tendrá claro y lo que ocurrirá será que dependiendo de tu estado de ánimo te alimentarás de una forma o de otra; En el momento que tomes una decisión firme y clara no habrá lugar para la duda y la ambigüedad.

LIMITES EN EQUILIBRIO

Estos son fruto de una aceptación de tu autoridad y tu libertad. Ambas caras de una misma moneda que si lo piensas detenidamente te darás cuenta de que no pueden existir la una sin la otra.

Tu autoridad te marca los límites dentro de los cuales puedes explorar y experimentar tu libertad, en cada acción que realizamos hay límites, podemos ser conscientes de ellos o no, pero haberlos los hay.

En vez de darte un ejemplo, te animo a hacer el ejercicio de identificar los límites que tu autoridad interna te está marcando en una situación que te produzca bienestar, elige una situación en la que te sientas satisfecha y pregúntate:

¿En esta situación mi autoridad interna qué limite me está marcando? ¿dónde está el tope? ¿qué es lo que no me puedo saltar?

¿Y cuál es mi zona de libertad? ¿qué puedo explorar y experimentar?


Transitando por el camino del Empoderamiento personal me he dado cuenta de lo importante que es conocer nuestros límites para poder ampliar y disfrutar de nuestra zona de libertad, a través de nuestra autoridad interna.

¿Tienes problemas para poner límites? Acompañamiento personalizado en el programa “Avanzar Disfrutando”

¿Alguna aportación? Déjame tus comentarios y dudas aquí abajo y te contestaré encantada; Si te ha parecido útil compártelo con los botones de abajo en las redes sociales. ¡Gracias por estar ahí!

como llegar a acuerdos con la pareja

Cómo llegar a acuerdos con la pareja

En la pareja, cómo en cualquier otra relación humana, hay acuerdos y desacuerdos.

Somos personas con diferentes personalidades, diferentes formas de ver el mundo y de vivir en él, así que es lógico que a veces coincidamos y a veces no.

Temas como la educación de los hijos, el dinero, las tareas del hogar o el tiempo libre son áreas cotidianas que pueden convertirse en un campo de batalla o un campo de aprendizaje.

En mi experiencia de 17 años con mi pareja he vivido acuerdos y desacuerdos, y mirando hacia atrás puedo decirte que los mejores acuerdos siempre han seguido el mismo patrón aunque fuese de temas diferentes.

Porque para llegar a acuerdos los temas de conflicto son los de menos, si si…lo que te cuento, puede que te resulte rara está afirmación, pero si pruebas a verlo de este modo tus relaciones con los demás cambiarán, y con la pareja también.

Independientemente del tema del conflicto para llegar a verdaderos acuerdos estos son los puntos que yo practico:

Antes del encuentro (Es la parte más importante):

 

Reflexiona cuáles son tus propuestas y para qué son útiles.

Tómate un tiempo para pensar qué es lo que quieres solucionar y para qué quieres llegar a ese acuerdo.

Para acordar olvídate de tus “porqués” y enfócate en tu “para qué”.

Cuando lo que buscas son razones las encontrarás y el otro tendrá las suyas (y todas son válidas), lo que os ayudará a acordar no son las razones sino la finalidad.

Mantén tu mente Abierta, sin predecir el final del encuentro.

Ten claro que no sabes cuál será el resultado de la conversación, déjate sorprender.

Cuando tu corazón y tu mente se abren para escuchar, jamás sabes qué va a ocurrir.

No vayas con la idea de convencer a tu pareja.

Olvídate de buscar estrategias para convencer en vez de acordar, el resultado de convencer es un frágil acuerdo que acabará rompiéndose porque no es un acuerdo verdadero.

En el encuentro con tu pareja:

 

Escucha verdaderamente al otro (escucha activa)

Esta forma de escuchar es desde el corazón, desde la tranquilidad y la paz interior.

Si estas enfadada o molesta no es momento para llegar a ningún acuerdo.

Elige un momento en el que los dos estéis relajados.

No utilices el intento de acuerdo para gestionar tus emociones, esto es esencial.

Lo que te estoy diciendo es que no esperes al encuentro con tu pareja para gestionar tu frustración, enfado, rabia…, no funciona así.

Llegar a un acuerdo no es lo que te va a traer paz, es al revés desde tu paz llegarás a acuerdos.

Si tu finalidad con ese encuentro es sentirte bien no conseguirás acordar nada fructífero.

Primero es necesario que tú te sientas bien, antes de tratar de acordar con el otro.

Se honesta respecto a lo que piensas y sientes

Cuanto más clarito hables mejor.

¿Qué es hablar claro?

Exponer lo que piensas y sientes acerca del asunto sin rodeos, no le mientas porque cuando le mientes te estás mintiendo a ti misma.

Sólo desde la honestidad es posible el crecimiento, tanto individual como de pareja.

Enfréntate al miedo del dolor.

Si en la conversación llega un momento en el que ves que no estáis llegando a un acuerdo puede que comiences a sentir miedo (a veces disfrazado de rabia o tristeza).

Si es tu caso y te atreves a sentir el dolor de no llegar a acuerdos descubrirás que detrás de ese dolor viene un gran aprendizaje para ti, pero esto no te lo puedo contar con palabras, tendrás que experimentarlo por ti misma.


Gracias a trabajar la responsabilidad consciente cada día me es más sencillo comunicarme con los demás, tanto para llegar a acuerdos como para aceptar los desacuerdos.

Soy responsable de lo que siento y sé que donde hay miedo no hay amor

¿QUIERES CONTINUAR APRENDIENDO? 

¿Alguna aportación? Déjame tus comentarios y dudas aquí abajo y te contestaré encantada; Si te ha parecido útil compártelo con los botones de abajo en las redes sociales. ¡Gracias por estar ahí!